Guía de prevención Síndrome de Raynaund

Ya conocéis muy bien el Síndrome de Raynaud. Abres la puerta de la nevera y tus manos se enfrían de repente. O notáis cambios en vuestros dedos mientras tecleáis en el ordenador.


De repente, los vasos sanguíneos de tus dedos se constriñen. (Algunas veces los dedos de los pies también están afectados). Lo primero que aprecias es un espasmo. El flujo sanguíneo se ralentiza en al área afectada, y esa falta de oxigenación la hace palidecer, tomando incluso un tinte azulado. Algunas veces experimentas un entumecimiento debido a la falta de sangre. Tus dedos se vuelven rojos otra vez cuando vuelve a circular la sangre. En las fases más avanzadas del Raynaud, el pobre aporte de sangre puede debilitar los dedos y dañar tu sentido del tacto.


El frío no es el único culpable. Esta rara pero común afección, puede originarse por daños a los vasos sanguíneos por vibraciones de equipos potentes, tales como sierras mecánicas y perforadores neumáticos y por hipersensividad a drogas que afectan a los vasos sanguíneos, o desórdenes del tejido conectivo.


¿Cómo te puedes proteger del Síndrome de Raynaud? Aquí está lo que nuestros expertos aconsejan.


Entrena tus manos para calentarse en el frío adoptando esta técnica que los investigadores del Ejército de Tierra Americano inventaron en Alaska.


Elige una habitación que esté a una temperatura agradable e introduce las manos en un recipiente con agua templada de 3 a 5 minutos. Luego entra en una habitación fría e introduce otra vez tus manos en agua caliente durante 10 minutos. El ambiente frío haría que tus vasos sanguíneos periféricos se contrajeran, pero en vez de ello, la sensación del agua caliente hace que se abran. El entrenamiento repetitivo de los vasos sanguíneos para que se abran, a pesar del frío, finalmente te permite contrarrestar el reflejo de constreñimiento incluso sin el agua caliente.


En los experimentos del Ejército, este procedimiento se repitió cada dos días, de tres a seis veces al día, con 150 personas. Después de 54 sesiones, los resultados fueron impresionantes. Sus manos estaban 7 grados más calientes que antes en ambiente frío.


“La gente está entrenando en tejados de Nueva York, con arcones congelador, en almacenes de verduras, y en hospitales y hoteles”, dice Murray Hamlet, director del programa de investigación del frío del Ejército.


Gira tus brazos para generar calor. Puedes realmente forzar tus manos a calentarse por medio de un ejercicio simple que inventó Donald McIntyre, Doctor en Medicina, Dermatólogo de Rutland, Vermont. Imagínate que eres un lanzador de pelota de softball (parecido al béisbol). Balancea tus brazos hacia abajo por detrás de tu cuerpo y luego hacia arriba por delante del mismo a un ritmo de 80 vueltas por minuto. (No es tan rápido como parece; pruébalo)


El efecto de molino de viento, que el Doctor McIntyre modeló después de ver el ejercicio de calentamiento de un esquiador, fuerza a la sangre dentro de los dedos, tanto a través de la fuerza de la gravedad como de la centrífuga. Este calentamiento funciona bien para manos frías sin importar la causa del enfriamiento.


Come alimentos ricos en hierro. La falta de hierro altera tu metabolismo tiroideo, que regula el calor del cuerpo. Eso es lo que sospechan los investigadores del Centro de Investigación en Nutrición Humana en Grand Forks, Dakota del Norte. Ellos midieron los efectos del hierro en la dieta de 6 mujeres sanas cuando entraban en una sala fría. Cuando las mujeres tomaban solamente 1/3 del hierro recomendado durante 80 días, ellas perdieron un 29 % más de calor corporal que cuando siguieron una dieta completa de hierro durante 114 días.


Entre los alimentos ricos en hierro se incluyen las aves de corral, el pescado, la carne roja, las lentejas y los vegetales de hoja verde. El zumo de naranja es también beneficioso ya que estimula la capacidad del cuerpo para absorber hierro.


Vístete inteligentemente para mantener la temperatura interior de tu cuerpo. Para mantenerte caliente, te tienes que abrigar. Sentido común, si, pero mucha gente recurrirá a guantes y calzado sin tomar las mismas precauciones para mantener la temperatura interior del cuerpo, lo cual es realmente más importante.

Elige tejidos que transpiren. La transpiración es incluso una causa mayor de manos y pies fríos que la temperatur
a ambiente. El sudor es el aire acondicionado del cuerpo, y este aire acondicionado, puede operar en tiempo frío si no tienes cuidado. Las manos y los talones (junto con las axilas) tienen el mayor número de de glándulas sudoríparas del cuerpo. Ese es el motivo por el cual los gruesos calcetines de lana y las botas de piel con borreguillo interior que compraste para mantener los pies calientes pueden, sin embargo, hacerlos húmedos y fríos.


Lleva calcetines con mezcla de algodón en vez de algodón puro. Tú quieres llevar calcetines que alejen la sudoración de los pies y que los aíslen. Los calcetines de algodón puro pueden empaparse de sudor y enfriarte los pies. Los que están hechos de orlón y algodón son una mejor elección.


Vístete por capas. Ninguna prenda de tu atuendo ha de apretar. Las ropas ajustadas, si son de nylon, ligueros, vaqueros, o zapatos, pueden cortar la circulación y eliminar las aislantes capas de aire.


Vístete por capas. Si vas a salir al frío, la mejor medida que puedes tomar es vestirte por capas. Esto ayuda a conservar el calor y te permite desabrigarte progresivamente si la temperatura cambia. Tu capa más interior ha de ser de uno de los nuevos tejidos sintéticos, como el polipropileno, que separa la sudoración del contacto con la piel. Mezclas de tejidos con seda o lana también son aceptables.


Aisla tu cuerpo del agua. Elige una chaqueta impermeable, transpirable o que detenga el viento. Las botas y zapatos de Gore-tex son la mejor elección para tener tus pies secos y calientes.


Lleva un gorro. Otra buena prenda de ropa que puedes llevar para calendar tus pies y manos es un gorro. Tu cabeza es el lugar de mayor pérdida de calor corporal. Los vasos sanguíneos de tu cabeza están controlados directamente por el bombeo del corazón y no se constreñirán como los de las manos y pies.


Si quieres mantener tus pies y manos calientes, es tan importante llevar un gorro como llevar guantes y calcetines, asegura el Doctor John Abruzzo, director de la División de Reumatología y profesor de medicina de la Universidad Thomas Jefferson.


Lleva manoplas. Las manoplas mantienen más el calor que los guantes porque retienen todo el calor de tus manos.


No fumar. Los fumadores se predisponen a enfriarse cada vez que encienden un cigarrillo. El humo de los cigarrillos te enfría de dos maneras. Ayudando a formar depósitos en tus arterias, y de forma más inmediata, la nicotina causa vasoespasmos que estrechan los pequeños capilares.


Estos efectos pueden ser especialmente duros en personas con Raynaud. “Los pacientes con Raynaud son especialmente sensibles incluso al humo de otras personas”, comenta el Doctor Frederick A. Reichle, jefe de cirugía vascular del Centro Médico de la Universidad Presbiteriana de Pennsylvania.


Tranquilízate para calentarte. Estar tranquilo y calmado puede ayudar a algunas personas a estar calientes. ¿Por qué? Porque el stress causa la misma reacción en el cuerpo que el frío. Es el fenómeno lucha-o-huye. La sangre es extraída de las manos y pies hacia el cerebro y órganos internos para permitirte pensar y reaccionar más rápidamente


Son muchas las técnicas de relajación. Algunas, como la relajación progresiva- en la cual sistemáticamente tensas los músculos desde la frente hacia las manos y dedos de los pies- se puede practicar a cualquier hora y en cualquier lugar.


Come alimentos calientes y con calorías. El mero hecho de comer aumenta la temperatura corporal. Esto se llama termogénesis. Por lo tamto, come algo antes de salir para alimentar el horno de tu cuerpo. Y come algo caliente para que esa alimentación sea más rápida. Un tazón de leche con cereales caliente antes del paseo matutino, un tentempié de sopa caliente, o una comida caliente mantendrán tus pies y manos ardiendo incluso en tiempo desapacible.


Bebe abundantemente. La deshidratación puede acelerar el enfriamiento y la congelación al reducir el volumen de sangre. Evítalo bebiendo cantidad de líquidos como sidra caliente, tés de hierbas o caldo.


Pero pasa del café. El café y los productos con cafeína estrechan los capilares sanguíneos. Lo último que deseas, cuando tienes el Síndrome de Raynaud, es interferir la circulación sanguínea.


Evita el alcohol. No te dejes engañar tampoco por el señuelo del ponche caliente. El alcohol calentará tus manos y pies temporalmente pero sus efectos nocivos superan los beneficios de manos y pies calientes.


El alcohol aumenta el flujo sanguíneo hacia la piel, dándote la inmediata percepción de calidez. Pero ese calor se disipa rápidamente en el aire, reduciendo tu temperatura interior. En otras palabras, el alcohol hace que te enfríes. El peligro viene al beber una gran cantidad y estar expuesto al frío durante un largo periodo de tiempo, puede llevar a serios problemas como la congelación.


CUADRO DE CONSEJEROS


John Abruzzo, M.D., is director of the Division of Rheumatology and a professor of medicine at Thomas Jefferson University in Philadelphia, Pennsylvania.


Marc A. Brenner, D.P.M., has a private practice in Glendale, New York, is past president of the American Society of Podiatric Dermatology, and author of The Management of the Diebetic Foot.


Murray Hamlet is director of cold research at the U.S. Army Research Institute of Environmental Medicine in Natick, Massachusetts.


Donald McIntyre, M.D., is a dermatologist in Rutland, Vermont.


Frederick A. Reichle, M.D., is chief of vascular surgery at Presbyterian-University of Pennsylvania Medical Center in Philadelphia.


Este texto ha sido extraído y traducido por D. Domingo Rivera da Cunha, socio de ADEC. Texto de una página Web americana en la que viene esta sencilla y detallada guía de prevención y ataque a los efectos de Síndrome de Raynaud.


Desde la Asociación de Esclerodermia Castellón (ADEC) le agradecemos su colaboración y tantas otras a las que se presta.